
¡Mira arriba!
La verdad detrás del asteroide Apophis y su "visita" en 2029

El 13 de abril de 2029, la Tierra será testigo de un evento astronómico excepcional. El asteroide Apophis, una mole de piedra de dimensiones comparables a las de un crucero, pasará a tan solo 32,000 kilómetros de la superficie terrestre. El fenómeno, que podrá ser observado a simple vista por más de 2,000 millones de personas, representa una oportunidad invaluable para la comunidad científica, pero también plantea interrogantes legítimas sobre la seguridad de nuestra infraestructura orbital. Desde su hallazgo en junio de 2004, Apophis ha estado bajo el escrutinio permanente de los observatorios más avanzados del mundo. Aunque en un principio su descubrimiento generó cierta alarma, más de dos décadas de mediciones continuas han permitido descartar por completo cualquier riesgo de colisión contra nuestro planeta durante, al menos, los próximos cien años. Sin embargo, la particularidad de este sobrevuelo radica en su altitud: el asteroide cruzará por debajo de la órbita geoestacionaria, un corredor espacial de alta densidad donde operan numerosos satélites de comunicaciones y se acumula una cantidad considerable de chatarra espacial. Ante este panorama, investigaciones recientes dirigidas por los científicos Giulia Schettino y Alessandro Rossi evaluaron la posibilidad de que Apophis pudiera impactar con alguno de estos desechos orbitales. Las simulaciones numéricas concluyen que la probabilidad de una colisión real es prácticamente nula, si bien la geometría del trayecto no permite descartar aproximaciones cercanas a pocos kilómetros de distancia. Los especialistas enfatizan que, aun en el improbable escenario de un roce con basura espacial, no existe peligro para la Tierra. Dada la inmensa masa del asteroide, un choque menor no alteraría su trayectoria ni desviaría su rumbo hacia nosotros. Del mismo modo, se descarta el desencadenamiento del llamado "Síndrome de Kessler" —una reacción en cadena de colisiones destructivas—, ya que este fenómeno es característico de la órbita baja. En la región más alta por la que transitará Apophis, los objetos se encuentran demasiado dispersos para generar un efecto dominó. Por su parte, instalaciones clave como la Estación Espacial Internacional se encuentran fuera de cualquier zona de riesgo. Al operar en una órbita baja a unos 400 kilómetros de altitud, la estación permanece a una distancia holgada y completamente segura del paso del asteroide. El principal desafío actual para los astrónomos reside en la incertidumbre inherente al seguimiento de fragmentos de basura espacial menores a 50 centímetros en órbitas tan altas. No obstante, se prevé que esta margen de duda se reduzca drásticamente gracias a la nueva generación de telescopios terrestres y a la misión RAMSES de la Agencia Espacial Europea, cuya sonda alcanzará a Apophis en febrero de 2029 para estudiar su estructura y determinar su trayectoria con precisión milimétrica.
Referencias
- Castillo Leone, A. (2026, 7 de agosto). Apophis 2029: la basura espacial podría golpearlo y complicar la lectura del sobrevuelo. FomoEra. https://fomoera.com/apophis-2029-la-basura-espacial-podria-golpearlo-y-complicar-la-lectura-del-sobrevuelo/
- Informe de Investigación: El Síndrome de Kessler y el Asteroide Apophis (2029). (2026, agosto). Noticias Notebook.
- Schettino, G., & Rossi, A. (2026). Potential Interaction of 99942 Apophis with the High Earth Orbit Population during the 2029 Close Approach. The Planetary Science Journal, 7(110). https://doi.org/10.3847/PSJ/ae5dc3
- Starr, M. (2026, 4 de agosto). In April 2029, a Massive Asteroid Will Just Miss Earth. Scientists Are Worried There Could Still Be Major Consequences. ScienceAlert. https://www.sciencealert.com/in-april-2029-a-massive-asteroid-will-just-miss-earth-scientists-are-worried-there-could-still-be-major-consequences